Henri Cartier-Bresson nació el 22 de agosto de 1908, hace 100 años, dotado de una capacidad inusual para la observación que volcó en la fotografía. Su trabajo encierra una parte importante de la historia gráfica del siglo XX, reflejada tanto en ambientes exóticos como en rostos urbanos anónimos.
El francés, con su leica, retrató China, la India, México, hasta la Segunda Guerra Mundial -donde se creyó que incluso había fallecido- y fundó, junto a otras también leyendas del negativo, en 1947, la primera agencia de fotografía, el club selecto de Magnum.
El instante decisivo
Definió el concepto del "momento decisivo", el momento exacto en el que se toma la foto, cuando "se alinea la cabeza, el ojo y el corazón" para conseguir la instantánea, que no sería igual una milésima de segundo antes o después de que se hiciese "clic".
Cartier-Bresson desarrolló esta tesis en su libro El momento decisivo, considerado como la publicación fotográfica más influyente de todo el siglo XX, pero hoy .los expertos discuten si la magia de la instantánea ha desaparecido tras la proliferación de la fotografía digital.
Lo digital ha desactivado la cautela y la concentración del acto de fotografiar, especialmente entre los fotoperiodistas a los que se digiría el genio francés. Cuando se pueden hacer cientos de fotos y escoger la mejor, el "instante decisivo" se difumina.
Vivió en un mundo sin derechos de imagen
Asimismo, si Cartier-Bresson levantase la cabeza tal vez vería que algunas de sus fotos más míticas ya no pueden volver a repetirse, no por falta de medios obviamente ni de fotógrafos, sino por las limitaciones dictadas por la Justicia.
Sus retratos en blanco y negro de personas anónimas no pueden ser captadas ya en Occidente, salvo con un permiso previo del retratado, porque las reglas sociales han cambiado y ello ha llevado a que parte de la fotografía documental que el abanderó sólo sea posible en la actualidad en el Tercer Mundo.
A estos dos aspectos se suma la muerte lenta y silenciosa del proceso fotográfico de la argentea con la que Cartier-Bresson, entre otros, consiguió unas tramas de grises en sus instantáneas que hasta la fecha tan sólo puede llegar a soñar el proceso digital.
Por todo ello, más que nunca conviene rememorar a Henri Cartier-Bresson, en aras de la calidad del acto fotográfico en una sociedad saturada de imágenes, pero que jno le presta la debida atención a su calidad.
21/08/2008