Los gallegos Fernando Echávarri y Antón Paz sumaron el cuarto oro para la delegación española al imponerse en la clase Tornado. Echávarri y Paz finalizaron cuartos en la última manga, pero por delante de sus máximos rivales. Es la primera medalla para Galicia en estos Juegos.
Con este cuarto metal, la delegación española supera los tres metales dorados logrados en Atenas 2004, en el día en que el movimiento olímpico nacional compartió el dolor de los familiares de las víctimas del accidente aéreo de Barajas.
Con este título, el equipo español suma once medallas en los Juegos de Pekín (cuatro de oro, cinco de plata y dos de bronce), cuando se llevan disputados 13 días de competición y sólo faltan tres para el final.
La regata por las medallas no alteró el podio provisional, ya que la plata fue para los australianos Darren Bundock y Glenn Ashby, y el bronce para por los argentinos Santiago Lange y Carlos Espínola. La última y definitiva regata fue ganada por los británicos Leigh McMillan y Wii Howden, sin opción a medalla, seguidos de los canadienses Oscar Johansson y Kevin Stittle.
Asegurando el oro
Fernando y Antón no quisieron problemas. Salieron en posiciones intermedias y en la ceñida inicial ya demostraron que iban a por todas, pasando por la primera baliza en el primer lugar.
En la primera empopada y en vista de que sus rivales estaban muy por detrás, los españoles relajaron su ritmo y navegaron con un ojo puesto en su popa, donde navegaban australianos y argentinos, por lo que ya perdieron dos puestos en el paso por la baliza. Los alemanes, con opciones de medalla pese a su cuarto puesto, quedaron descartados cuando volcaron en esta empopada, lo que les dejó totalmente fuera de combate.
En la segunda ceñida ya se vio claramente que los españoles estaban marcando a sus rivales. Tras el paso por la baliza de barlovento y al encarar la última empopada ya casi se comprobó que australianos y argentinos daban por bueno el resultado de la regata ante la fortaleza del dúo español. Se aseguraban la plata y el bronce, respectivamente.
Una vez finalizada la carrera, los regatistas gallegos quisieron dedicar su medalla a las víctimas de Barajas. La jornada estuvo dominada por la polémica desatada tras la negativa del Comité Olímpico Internacional (COI) a permitir que la bandera española ondeara a media asta en la Villa de los atletas, los deportistas nacionales lucieran crespones y se guardara un minuto de silencio en los escenarios donde iban a competir.
"Hoy, por un lado, es un gran día para nosotros, pero por otro un día de tristeza por todos los muertos que ha habido en el accidente en Madrid. Personalmente quiero dedicar este triunfo a todos los familiares las personas fallecidas en este trágico accidente", afirmó Echávarri.
David Gómez, puesto 29 en Decatlón
Menos suerte ha tenido David Gómez. El decatleta vigués ha estrenado este jueves los Juegos de Pekín, y se ha colocado en la plaza 29 tras cinco pruebas disputadas.
Pese a vencer en su serie de 100 metros lisos y conseguir un más que prometedor segundo puesto en su serie de 400, el atleta gallego suma únicamente 3.800 puntos, frente a los 4.521 que acumula el estadounidense Bryan Clay, primero en la tabla.
Gómez no lo ha hecho bien en la prueba de peso, quedando relegado a un noveno puesto con un lanzamiento de 13.58 metros. En longitud consiguió saltar 6,85 metros; y en salto de altura se coló en la decimoséptima posición con una marca de 1,81 metros. El viernes se disputarán las cinco pruebas restantes de la competición.
21/08/2008
sería interesante saber porque el ayuntamiento de Pontevedra no instaló pantalla alguna para seguir este histórico evento tal como hizo el de Villagarcía.
También sería interesante que los regatistas dieran una vuelta de honor en su Tornado entre las Corbaceiras y el puente del Burgo antes de que el puente de las corrientes se lo impida.
Tamén estaría ben que cambiasen a clase RS-X, coma fixeron coa clase mistral, por outra máis semellante ao windsurf tendo en conta o estado actual da súa evolución dende súa orixe, e non só a do material, porque aínda que se parece á fórmula, a súa representación olímpica segue lonxe do que é nas praias, incluidas nas que se desenvolven as probas da PWA